Historia PIN UP..Sensual.

Cuando alguien ve un dibujo de unas de esas maravillosas chicas Pin Up, no podemos dejar de ver esa sensualidad y frescura que aportan.
Hoy el baúl rinde homenaje a estas bellas mujeres de ensueño..contandonos un poco de su historia.
La expresión “pin-up” se fijó en los EEUU en las décadas de los ’40 y ’50. Con este nombre se conocen los dibujos o fotografías de chicas bonitas en actitudes sugerentes. Su éxito fue tan rotundo que con el tiempo han llegado a influir en muchos terrenos. Sólo hay que fijarse en el cine, la televisión, la publicidad, los cómics…

Las pin-ups siguen un patrón: son mujeres bonitas, sensuales, normalmente pilladas en situaciones “comprometidas” y que destilan erotismo e ingenuidad por todos sus poros. No hace falta que estén desnudas (de hecho casi nunca lo están). Su encanto reside en sus poses y sus miradas, en esa falda que enseña lo justo, o en esa lencería que sugiere más que enseña. Recatadas al principio, descocadas al final, las pin-ups revolucionaron el concepto de belleza y dieron cuerpo a un nuevo icono de la feminidad.
Desde las revistas y los calendarios (forma de publicidad muy extendida en la época) llegaron a todos los rincones del país. Con el apogeo de la fotografía las ilustraciones perdieron peso y algunas modelos se especializaron en el striptease o el cine. Su popularidad fue tal que hasta el gobierno americano llegó a regalar pin-ups a los soldados para que las colgaran en sus taquillas y les subieran la moral durante la 2ª Guerra Mundial. No es raro ver aquellos cazabombarderos norteamericanos rumbo al combate con esas sugerentes Pin Up..
A finales del siglo XIX París marcaba el ritmo del arte. Eran los años en que Jules Chéret y Alphonso Mucha se inventaban los pósters del Art Nouveau en París, los años de las postales “picaronas” del austríaco Raphael Kirchner. Una época en que el arte y la propaganda se fusionaban con la mujer como modelo.
A la estela de la vieja Europa, el nuevo continente veía como el puritanismo victoriano entraba en crisis. Un tal Charles Dana Gibson creó la llamada “Gibson Girl”; un nuevo arquetipo de mujer que inundó las revistas combinando decencia y picardía. Pero además de Gibson la tierra del tío Sam alumbró a otros dos iconos del glamour; Howard Chandler Christy y Harrison Fisher. Sus trabajos para la creciente industria de la publicidad siguieron “descubriendo” a la mujer, preparando el camino para las futuras pin-ups.
Con la llegada del siglo XX el calendario ya era la forma de anuncio más extendida en EEUU (pin-up quiere decir “colgar en la pared”) y en 1904 Angelo Asti dibujaba la primera “pretty girl” para “Brown & Bigelow” (el gigante de la edición de calendarios). La nueva ola seguía creciendo y ni la “Sociedad para la Supresión del Vicio de Nueva a York” podía pararla. En 1913 censuraron un desnudo de Paul Chabas, “September Morn”, pero aún así la imagen siguió ilustrando miles de calendarios, cajas de bombones y postales.
Con los maravillosos años ’20 llegó la edad dorada de la ilustración. El Art Déco ensalzó el desnudo romántico, la nueva industria del cine encendió el apetito del público por las revistas de héroes del celuloide y los editores, liberados de viejos tabúes, se peleaban por los mejores artistas. En pocos años la mujer pasó de enseñar el tobillo a insinuar toda su anatomía. Y gracias a esos primeros “atrevidos” comenzaba la era de las pin-ups…
A finales de los ’50, la llegada de la fotografía hizo que el trabajo de los ilustradores pasara a un segundo plano. La vieja guardia sucumbió. Los Elvgren, Petty, Vargas y compañía fueron olvidados por las nuevas revistas. Playboy causó sensación con su foto central de Marilyn Monroe en 1953 y Penthouse se abrió al vello púbico en 1970. En ese tiempo la sensualidad y la insinuación dejaron paso al destape más explícito y los retratos inocentes de pin-ups se convirtieron en referente de una época pasada.
Su influencia sin embargo se dejó ver en otros campos como el cómic, el cine y el arte. Especialmente interesante resulta el trabajo de Mel Ramos, integrante del Pop Art de los ’60. Sus desnudos femeninos mezclados con productos de gran consumo consiguieron darle un nuevo aire a la sátira del consumismo.
Quien no quiere tener una Pin Up en su vida ?

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