Animales amigos…sentimientos cruzados.

Hola amigos!

Hace muy poco he podido leer y ver en diferentes medios las opiniones de un conocido defensor de los animales, llamado Frank , al que todo el mundo conoce.

_MG_1808

Desde luego estoy a favor de que defienda los intereses y la protección de aquellos animales en peligro o que son maltratados, pero en sus declaraciones, generaliza con algo que yo he vivido en primera persona, he conocido y de lo que puedo hablar, no como experto por supuesto , pero si como ser humano que sabe diferenciar entre la pasión por lo que se hace y el amor por aquello que crees.

_MG_1821

Cuando ves a un Tigre abrazar, si , he dicho abrazar , a una persona, jugar con ella ( no comérsela ) y hasta compartir momentos como un baño en el río, tu mente cambia radicalmente. Es obvio que se trata de un animal salvaje, y que si no es criado desde pequeño esto es muy complicado pero lo que cuento es una realidad. Esta realidad se llama ¨Fauna y Acción ¨, una gran familia que no solo cuida, protege , alimenta ( con las debidas dietas correspondiente a cada animal) sino que incluso salva a aquellos animales salvajes maltratados en Circos o en otros lugares para devolverlos la vida , el alma, la sonrisa ( porque aunque me llaméis loco…que lo estoy…los animales tienen todos esos atributos que son considerados como exclusivamente humanos) y digo esto, porque yo he abrazado un Lobo, volado un ave Rapaz, mirado de frente a los ojos intensos de un tigre, y si…hablan claro y dicen que están felices allí.

_MG_1820

Algunos se rasgaran las vestiduras y dirán…están mejor en libertad, y es verdad, pero a veces, algunos animales no sobrevivirían ni a la maldad del ser humano, ni a la propia selección natural. Fauna y Acción saben que esto es así , y desde hace muchos años se dedican a amar con todas sus fuerzas y dar todo lo que tienen por salvar y hacer prosperar aquellos animales que son parte de nuestras vidas.

_MG_2671

Yo ví a Frank jugando con un Tigre… me suena la imagen, es obvio que ese Tigre tenía sentimientos infundidos por alguien que lo quería desde pequeño.

No generalicemos, castiguemos a aquellos que hacen daño a los animales en cualquiera de sus formas, y desde luego, aplaudamos la forma de trabajar de Fauna y Acción, ejemplo a seguir por muchos.

Feliz día amigos! 🙂

Anuncios

Etiquetas: , ,

About elbauldeguardian

Adventure, Passion and live!!..

4 responses to “Animales amigos…sentimientos cruzados.”

  1. Fernando Peralta ayala says :

    Carta abierta (y que nadie querrá leer) a Frank Cuesta

    Señor Cuesta: mi nombre es Fernando “Tete” Peralta, y tuvimos el placer de conocernos cuando allá por el 2012 usted, estuvo en mi domicilio de Madrid rodando con mis animales el programa “La Jungla en Casa”. Le escribo esta carta porque para mi asombro y disgusto, mi nombre se ha visto envuelto los últimos días en una absurda y artificial polémica de la cual se han hecho eco todos los medios y que, además, le tiene a usted como principal propulsor y protagonista. Así pues, me veo obligado a redactar esta misiva pública dirigida a usted, a sabiendas de que nadie la leerá salvo los titulares (como ya es costumbre en Internet), de que no disfrutará de la difusión de sus populares vídeos, y con el fin, obviamente, de aclarar todas las mentiras que mi familia y yo mismo, venimos injustamente soportando desde hace una semana ya, por parte de gente desinformada y simpatizante de esa nueva religión llamada “animalismo” que, ahora, parece ser, campa por sus fueros por medio Mundo con total impunidad y patente de corso.

    A diferencia suya, que declara una experiencia de unos quince años en el sector zoológico, a mí, fíjese usted, me salieron los dientes entre animales de todo tipo. Mi padre, Fernando Peralta Torres, escultor de profesión y naturalista por vocación, casualidades de la vida, era uno de los más íntimos amigos y colaboradores del malogrado Dr. Rodríguez de la Fuente, además de un miembro destacado de su equipo profesional (ya van quedando muy poquitos, por cierto). A la muerte del recordado “Amigo de los Animales”, mi padre, tras muchos años realizando en persona la exhibición divulgativa de animales en acción heredada del Doctor en los terrenos del entonces llamado “El Rincón Safari Park” de Madrid (la primera del Mundo en su género, es justo decirlo: hoy, todos los zoos tienen una), pasó a ocupar el cargo de Director General de dicho parque por un periodo de más de doce años. Todos los animales que nacían con alguna discapacidad en dicho zoo-safari (hoy llamado “Safari Madrid”), los desahuciados por particulares irresponsables y, todos los depositados por el Seprona fruto de incautaciones a particulares o rescatados de accidentes, expolios, tiros, envenenamientos, etc… (en una época en la que apenas existían los hoy tan abundantes centros de recuperación de fauna), pasaban al cuidado de Doña Maribel Ayala, mi señora madre y, a la sazón, doctorada por el destino en segundas oportunidades para el prójimo. Esto es: auxilios de urgencia y cría de cachorros terminales, que de esta manera recibían amor, respeto y una nueva oportunidad en sus existencias.

    Ahí comenzó mi vida y la de mis hermanos: entre animales de todo tipo que compartían no sólo mi lecho sino además, hasta mis biberones. Nací y fui criado entre animales silvestres, y ahí sigo a día de hoy, cuando ya empiezo a acariciar el ecuador de mi aventura vital. Una vida, por qué no decirlo, que no cambiaría ni por todo el oro de los incas.

    Tras más de una década al timón del histórico parque antes citado, un inesperado cambio en la propiedad de la reserva hizo que nuestra familia, que por aquel entonces ya sumaba unos doscientos miembros entre animales y humanos, se embarcara en el proyecto de un nuevo lugar donde vivir todos. Usted, señor Cuesta, que también convive con criaturas silvestres criadas a mano en el seno de su hogar, sabe de lo que le estoy hablando. No podíamos abandonar a parte de nuestra familia a su suerte. Mi madre había criado y sacado adelante con sus desvelos y mucho esfuerzo a casi doscientas criaturas que eran miembros integrantes de pleno derecho en nuestra familia. Y la familia señor Cuesta, es lo más importante y usted lo sabe, qué le voy yo a contar. Así las cosas, no les quedó más remedio a mis padres que mal vender su escaso patrimonio, hipotecarse hasta las cejas, y montar el nuevo hogar familiar. Nacía así, el Zoo Parque Grande, en Torrejón de Ardoz (Madrid); reserva zoológica que estuvo casi quince años abierta al público de manera initerrumpida y que, hoy, todos los que la conocieron, recuerdan con enorme nostalgia y cariño.

    Como las desgracias nunca vienen solas, pues el destino quiso una vez más ponernos a prueba y así, casi al año de abrir sus puertas nuestro zoo, a mi padre, que era el capitán absoluto de nuestro destino, se lo llevó por delante un traicionero y neblinoso rasante de carretera. Allí, sola, con cuatro hijos naturales y doscientos adoptados, se quedó la joven viuda en la que se acababa de convertir mi madre. Dicen por ahí que no importa el número de veces que uno se caiga, sino la cantidad de ellas que seas capaz de levantarte. Así pues, mi madre le echó cojones, nos marcó el camino a seguir y mis hermanos pasamos de ser los hijos del jefe, a jefes mismos, no teniendo más remedio que abandonar los estudios y ponernos a trabajar. Desde entonces hasta hoy, no hemos dejado de sudar ni un sólo día, señor Cuesta.

    Tras más de diez años de sacrificio y titánico esfuerzo, en los que muchos días no teníamos ni para alimentar a los animales (qué decir de nosotros), logramos poco a poco levantar ese parque con nuestras propias manos y sin apenas empleados. Veíamos la luz a la vez que creábamos algo hermoso: un pequeño vergel, en el que muchas familias venían los fines de semana a disfrutar de un lugar acogedor y con trato personal, cercano y familiar.

    A los quince años de andadura, nos finalizó el contrato del terreno que por aquel entonces, su nuevo propietario, un constructor, querenciaba para levantar chalets de lujo. Nada nuevo bajo el sol. Esto es España. Al dueño de esas seis hectáreas, por lo visto, no le compensaba para nada el medio millón de pesetas que le pagábamos de alquiler. Con el ladrillo, aquel buen señor sabía que se coronaba en el dólar, y no nos renovó el contrato. Y claro, otra vez, vuelta a empezar y de mudanza con toda la familia que por aquel entonces, sumaba unos cien miembros más. Y no era un circo de pulgas el nuestro, no se vaya usted a pensar señor Cuesta, que va. Le hablo de osos, cebras, grandes felinos, lobos, primates, ungulados silvestres, rapaces, hipopótamos, reptiles de todo tipo, etc… Desalojamos el terreno en dos semanas. Recuerdo que nadie, ningún organismo oficial, ninguna ONG, ninguna fundación, ningún poder público, nadie, absolutamente nadie… ayudó en modo alguno para recolocar a unos animales a los que, se presentaba un futuro… muy muy negro. El Zoo Parque Grande, durante década y media también centro oficial receptor y recuperador de fauna herida en Madrid desaparecía, iniciándose así el germen de lo que vendría después. Habíamos estado media vida literalmente deslomándonos por nuestro parque, trabajando en jornadas sin descanso, de sol a sol, cara al público y casi sin vacaciones. No nos quejamos. Es el precio que se paga cuando uno trabaja con especies zoológicas: que no hay días libres, porque ellos, los animales, necesitan atención constante, cuidados, calor familiar y además, comida diaria a ser posible. Y no me cansaré de repetirlo porque es la única verdad: nunca nadie, jamás, aportó ni un miserable céntimo a la manutención de todos esos animales.

    Tras darle muchas vueltas al asunto, encontramos la solución al problema de qué hacer ahora. Teníamos que dar con la fórmula que nos permitiera pasar más tiempo con nuestros animales, nuestra familia, y ganando a la vez el suficiente dinero para alimentarlos a todos. Y la encontramos. Pero para ello había que dejar de trabajar cara al público y centrarnos sólo en ellos, en los trescientos. Era la única manera. Nacía así… Fauna y Acción, empresa especializada en producciones escénicas medio-ambientales y divulgación zoológica, de la cual mis hermanos y yo somos la segunda generación ya y con la tercera formándose.

    En Fauna y Acción no nos dedicamos “a romperles el alma” a los animales, a “arrancarles los dientes”, a “tenerlos sin alimentos” o a “torturarlos y esclavizarlos” como últimamente se escucha por ahí gracias a los vídeos que usted, tan oportunamente, ha difundido en los medios y en los que tan bien parece además moverse. ¿Torturaría usted a algunos de sus hijos, señor Cuesta? ¿No? Pues nosotros, evidentemente, tampoco. Nuestros animales, todos ellos, fueron criados a mano entre personas, con mucho cariño, dentro de nuestras casas, viajando en nuestros vehículos particulares y viviendo siempre entre humanos. Últimamente parece que abundan por el “mundo alante” los doctores y catedráticos en “stress” animal: le puedo asegurar que ninguno de los miembros de nuestra vasta familia sufre ningún tipo de esa moderna patología cuando viaja o presta su imagen ante una cámara de cine o fotografía. Tampoco sufre ninguno de “stress” cuando alguna persona ajena a nuestra familia interactúa con ellos. No temen al ser humano, al contrario: lo adoran. ¿Y sabe usted por qué, señor Cuesta? Respuesta: porque están todos troquelados, claro que sí. Si lo sabía usted, ¿no es cierto? Ellos se sienten humanos y, cuando les falta nuestra compañía, es cuando sufren de verdad. Esta es la razón por la que ninguno podría vivir en otro sitio que no fuera a nuestro lado. Nosotros no domamos a los animales, señor Cuesta: simplemente los criamos como uno más de la familia, y punto.

    Retomando el tema, le digo que, en el momento de quedarnos sin nuestro antiguo zoo, sabíamos que no podíamos levantar otro negocio igual. Nuestro capital, los ahorros de toda una vida, ya los habíamos invertido en el parque anterior. Teníamos que hacer algo diferente. Y lo hicimos. Claro que lo hicimos. Empezando de cero, evidentemente. Nueva finca (en propiedad esta vez) donde dar cobijo a la familia, nuevas deudas y créditos financieros y también… nuevas esperanzas. Y una vez más de nuevo, pese a que nunca nadie nos había ayudado en el pasado para con el mantenimiento de todos nuestros animales, no rompimos con los poderes públicos sino que continuamos colaborando con ellos, en nuestra calidad de centro de recepción y recuperación de fauna silvestre. Nuestra experiencia en ese terreno es grande, señor Cuesta. Yo no sé si usted lo sabe pero, sólo durante los quince años de vida del Zoo Parque Grande, tanto el Seprona (Guardia Civil) como la Agencia de Medio Ambiente madrileña o las distintas asociaciones y fundaciones conservacionistas de la Comunidad de Madrid, depositaron en nuestras manos cerca de dos mil animales en busca de primeros auxilios o un lugar para vivir. Los que tras su paso por el zoo, pudieron ser reintroducidos de nuevo en el campo, fueron evidentemente devueltos a la Naturaleza. Los que no, criaturas que por las más variadas circunstancias no podían ser devueltas al medio natural, continuaron con nosotros. Especímenes, obviamente, atendidos privadamente con nuestro dinero y sin rechistar. Porque repito: aquí, NUNCA NADIE, aportó ni sigue aportando un jodido duro para nada. De nuestros esquilmados bolsillos salía y sigue saliendo todo el capital que permite vivir a tanta criatura desahuciada. Todo esto que digo, señor Cuesta, está perfectamente documentado y cualquiera lo puede comprobar.

    Yo no sé si usted sabe que en Fauna y Acción seguimos colaborando tanto con las administraciones estatales, como con universidades y/o ONG’s conservacionistas de toda España. Yo no sé si usted sabe que debido a este bagaje nuestro, muchas entidades de rescate no dudan ni un segundo a la hora de contar con nuestra experiencia para salvar a un animal. Es el caso por ejemplo, de la última operación en la que se nos ha pedido ayuda, y en la que tanto la ONG “Cach Spain” como la institución que regenta Raul Mérida (sí sí, el mismo que usted enarbola como bandera del conservacionismo español, y que efectivamente realiza una grandísima labor), no dudaron en poner en nuestras manos durante más de cuatro meses, dos cachorritos de león rescatados a una fotógrafa turística y sin escrúpulos en la ciudad levantina de Benidorm; animales que tuvimos, por supuesto, que sacar adelante a pesar de su tremendo deterioro físico. Sufrían ambos felinos malformaciones óseas, trastornos digestivos y metabólicos severos, patologías oculares… En fin, todo un triste poema y sus circunstancias los dos pequeños leoncitos. Uno de ellos, estuvo varias veces al borde de la muerte. Durante los cuatro meses que estuvieron bajo nuestra responsabilidad, literalmente tuvimos que convertirnos en la sombra de los cachorros tanto de día como de noche, llegando incluso, a tener que dormir con ellos para así no quitarles el ojo de encima y, con un equipo veterinario en alerta las veinticuatro horas del día. Por cierto que en este asunto, tampoco nadie aportó un duro para la recuperación de los animales (salvo las dos entidades anteriormente citadas, claro). Hoy, felizmente, llevan ya casi nueve meses ambos cachorros viviendo en el centro que el célebre naturalista sudafricano Kevin Richardson comanda cerca de la ciudad de Pretoria. Son dos hermosos leones que ya despuntan melena. Todo el mundo los conoce porque en Internet se publican continuamente vídeos sobre sus andanzas. Se llaman George y Yame. De nosotros en cambio, no se habla nunca en referencia a este tema. No interesa, supongo, ya que toda la aventura salió bien. Pero no quiero ni pensar en lo que hubiera pasado si uno de los cachorros, o ambos, se hubieran muerto en nuestras manos. Gozaríamos entonces… de fama interplanetaria. Seguro que sí…

    Yo tampoco sé si usted sabe que, la Guardia Civil española, ha tenido que formar a las distintas promociones de agentes del Seprona, los manda a un centro que les proporcione la adecuada instrucción en el manejo de fauna silvestre. ¿Y sabe usted, señor Cuesta, qué centro es ese? Efectivamente…. el nuestro. Algo sabremos de animales y medio ambiente, digo yo, para que los futuros guardias civiles de la Naturaleza, confíen en nuestra experiencia para su necesaria formación. También esto es comprobable por cualquiera, faltaría más…

    Mire señor Cuesta: usted, se ha metido solito en un jardín que a mí entender, le viene grande. Nadie le llamaba en este asunto por el que ha decidido publicar unos vídeos en Internet. Usted sabrá qué intereses le han movido a hacerlo, pero el caso es que lo ha hecho y, sabe qué?: el buen nombre de mi familia, de mi empresa y el mío propios, se han visto salpicados directa o indirectamente por la mierda de ese ventilador que usted ha decidido poner en marcha, metiendo a todo un sector en el mismo saco de los acusados. Usted señor Cuesta, tiene derecho a ganarse el pan como quiera o pueda, faltaría más, pero no a costa de pisotear al prójimo en aras de una mayor popularidad. Yo no comparto su forma de actuar en televisión, y no por ello arengo a las multitudes contra usted en los medios. El comentario que se ha publicado en prensa acerca de mis valoraciones sobre su persona, está sacado de contexto y ni siquiera sé si es legal su difusión, ya que era una respuesta particular a uno de sus incondicionales seguidoras en una red social y en referencia a un nuevo formato televisivo. No era por tanto una entrevista que yo concediera a periodista alguno ni nada por el estilo. Fusilaron mis palabras de un “chat”, y las colocaron como un titular de periódico a espaldas mías. Sin embargo, para que quede constancia y conozca usted mi opinión sobre su particular forma de entender el conservacionismo, le diré que en estos momentos estoy criando a biberón a un pequeño corzino. Intentando que no se muera, más bien. Unos niños ignorantes lo cogieron hace unos días de su maternal encame en el monte (como a tantos corzos) y se lo llevaron del lugar. Ahora, está en mis manos, luchando por sobrevivir. A la corza, este año, una vez más, le han robado a su hijo. ¿Y sabe qué? Pues que no hago más que hacerme la misma pregunta cada vez que ese “moco” aún sin cuernos que tengo en casa, de enormes orejas y pies de bailarina, me mira con sus ojos insondables. ¿Por qué? ¿De dónde o de quién aprenden los niños a coger los animales del campo para, involuntariamente, dejarlos huérfanos? Porque los niños, como todo el mundo conoce, toman a sus mayores como ejemplo, ¿sabe usted? Especialmente… a sus ídolos, señor Cuesta. Especialmente, a sus ídolos…, no sé si me entiende. Ignoramos si sobrevivirá el pequeño cérvido. Los ungulados silvestres son tremendamente delicados en cautividad. Especialmente los corzos. Los recentales se mueren casi todos, bien sea de cólicos, infartos, etc… Pero ahí seguimos, intentándolo, y haciendo mayor a la familia, que cada día que pasa es un poquito más veterana. Porque esa es otra: que yo no sé tampoco si sabrá que, algunos de nuestros animales, llevan con nosotros casi cuarenta años. En cautividad, como usted muy bien debería saber, la esperanza de vida es muchísimo mayor. Y conste que con esto, no pretendo en modo alguno hacer apología del cautiverio pero, es un hecho cierto y demostrado que en estado doméstico, los animales viven mucho más que en pleno campo. Y de ello, tampoco oigo hablar a los animalistas que tanto a usted le admiran, a pesar de ser una verdad irrefutable y sin discusión.

    Señor Cuesta: no voy a entrar al trapo de ningún ataque personal, ni recurrir a la manida táctica política del “y tú más”. La ropa sucia, propia o ajena, entendemos que hay que lavarla en casa. Así pues, espero que cuando hable de “un carcelero de animales”, documente mejor antes lo que dice ya que mi vida ha sido, es y será, siempre, por y para los animales. Animales, repito, que tengo que seguir manteniendo y espero que por mucho tiempo.

    Usted, aunque lo niegue o justifique, ha estado en mi casa, ha rodado su programa de televisión con mis animales y ha conocido y jugado con mis tigresas Lanka y Noah de 8 y 3 años respectivamente. ¿Sabe usted cuantas primaveras cuenta su padre, que fue rescatado por nosotros de un circo hace un montón de años? ¡¡¡Más de 25!!! ¿Sabe usted que la esperanza de vida de un tigre en la selva, no excede casi nunca de los 12 o 15 años? Pues ahí tenemos nosotros a nuestro Shere-Khan, en plena forma junto a su hembra y, apretándose diariamente entre pecho y espalda de cinco a seis kilos de carne de pollo y ternera de primerísima calidad. Carne ésta que, evidentemente, nadie viene aquí a pagar o colaborar en su coste. Pero eso sí: continua y demagógicamente se pide día sí y día también nuestra extinción como empresa, y la liberación de nuestros tigres en el campo a sabiendas de que, tal iniciativa, es simple y llanamente imposible desde cualquier punto de vista. Y sobre este particular tengo que decir, para que usted y el resto de la Humanidad lo tengan absolutamente claro que, en Fauna y Acción, creemos rotundamente que los animales silvestres o salvajes donde deben de estar es en el campo; en las selvas, en las estepas, en las montañas o en los ríos y mares que son su casa. Esa es nuestra postura. Siempre lo ha sido. Dicho esto, sin embargo, hay que decir a continuación que un tigre, un puma, un lobo o un halcón nacido en cautividad, y que lleva decenas de generaciones al lado del ser humano criando de forma regular, no es un animal silvestre, señor Cuesta, sino doméstico, y no puede vivir en otro sitio que no sea al lado del hombre. De otra manera, moriría. Usted lo sabe y no obstante, intenta convencer a su público de que un perro doméstico y un tigre nacido en cautividad, hijo de padres, abuelos y tatarabuelos domésticos es cosa muy distinta. Y no señor Cuesta: ambos, perro cautivo y tigre cautivo son igual de domésticos. No hay diferencia. En su día, los antepasados de nuestros tigres fueron salvajes, ciertamente, como los lobos, chacales y coyotes lo fueron del perro. Pero hoy, ambos, son domésticos; pertenecientes algunos animales a especies originalmente silvestres pero hoy, domésticas. Y los animales domésticos sólo pueden estar en un sitio: al lado del hombre. Las personas adquirimos responsabilidad para con ellos, y no podemos de ninguna manera darles la espalda, que es lo que desgraciadamente está ahora ocurriendo en México por ejemplo tras la prohibición a los circos con animales y que, sin ninguna solución alternativa para los empresarios, pues se ha comenzado a sacrificar animales porque los zoos no pueden hacerse cargo de ellos. Casi cuatro mil animales domésticos mexicanos de antiguo origen silvestre (como el perro, repito), ejecutados a tiros. Elefantes, hipopótamos, osos, felinos, cebras, jirafas etc…, todos contra el paredón. De eso, tampoco a ningún animalista oigo hablar en los medios. Y para que todo el mundo esté informado y nadie se llame a engaño: la mayoría de esos animales con los que los animalistas enriquecen visualmente sus carteles, vídeos y demás, no se capturan en las selvas. Nadie caza leones, lobos, águilas, por poner un ejemplo, para venderlos a los zoos: simplemente se crían en cautividad, que es mil veces más barato, sencillo y ajustado a la ley. Y porque además, es lo que hacen todos los animales que viven domésticamente emparejados: entrar en celo, disfrutar de sus esponsales y criar a a sus retoños. Para que lo sepa la gente también: sólo en EE.UU., por poner otro ejemplo, ya hay más tigres de Bengala domésticos hijos de cientos de generaciones al lado del hombre, que en todas las selvas indias juntas.

    Resumiendo pues: ningún animal doméstico, criado a biberón, troquelado o que soporte algún tipo de minusvalía… puede ser liberado en la Naturaleza. Y usted lo sabe o debería saberlo. Bien conocen esto nuestros sotos madrileños, repletos de mapaches que hoy son plaga y un problema ecológico de primer orden. O nuestros visones europeos, al borde de la extinción debido a las sueltas ilegales, vandálicas e irracionales de visones de granja americanos en nuestros montes, por parte de los llamados animalistas o activistas anti-cautiverio (nótese, vulgares vándalos y terroristas medio-ambientales en castellano corriente; que hay que ver lo que acaba prostituyéndose el idioma de Cervantes). Los animales “domésticos” en modo alguno se pueden introducir anárquicamente en la Naturaleza y esto, lo saben hasta los niños de teta.

    No tengo nada en su contra, señor Cuesta, que quede claro. Es más, cuando nos conocimos me pareció usted una persona agradable, honesta y bien intencionada para con los animales. Desconozco qué presiones le han movido a atacar a todo un colectivo de manera indiscriminada pero, sepa usted, que jugamos en el mismo bando. Nosotros, no somos el enemigo. Así pues, sepa que mi mano queda tendida, pero a la espera de una justa y pública aclaración por su parte. Y espero también que todos los internautas seguidores de esa nueva democracia llamada Internet, que da voz y popularidad con un simple golpe de “click”, dejen de llamarme “esclavista del siglo XXI” y en vez de eso, comiencen a predicar con el ejemplo, ayudando en la manera de sus posibilidades al mantenimiento de quienes ayudan a animales silvestres rescatados, expoliados o desahuciados, y que ya nunca por suerte o por desgracia, conocerán lo que es la libertad. Que eso, es lo que yo hago.

    Un saludo, señor Cuesta, y mis mejores deseos también para su familia, que como todo el Mundo sabe, desgraciada e injustamente, no pasa por sus mejores momentos. Reciba en este tema por supuesto, toda mi solidaridad y apoyo.

    Atentamente…
    Fernando “Tete” Peralta Ayala
    Director Técnico del Departamento de Conservación de Mamíferos de Fauna y Acción S.L.

  2. Carolina says :

    Excelente reflexión que comparto con total conocimiento de causa al ser afortunada de conocer a la familia de fauna y acción…y cuando digo familia meto dentro a cada uno de esos animales a los que dan una vida digna y todos los cuidados a su alcance y mas…..orgullosa de la amistad que me une a ellos y de que me hayan dado la oportunidad de jugar con lobos,abrazar a un triare,puma,lince….y sobre todo de que enseñen a mis hijos a respetar y cuidar de los animales como ellos se merecen..por dar un todo por nada….os quiero chicos de fauna y acción!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: