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El pasajero oscuro

Se quedo esperando en la oscuridad. El dormía como un recién nacido y no sabia lo que se avecinaba sobre el. La sombra serpenteaba por el techo de la habitación mientras la lampara que no había apagado parpadeaba de manera intermitente.
Empezó a dar vueltas en la cama. El sudor le empapaba el cuerpo a pesar de que fuera hacia mucho frío.
La sombra se escurrió en dirección a su cabeza. Por un momento pareció despertar, pero no, solo era temblor en sus párpados. Pero..porque?..
Solo hacia unos días que algo le inquietaba, pero no sabia que era. En su trabajo estaba absorto y perdía la concentración. Buscaba respuestas, y no las encontraba. Cada día dormía peor..notaba como iba cambiando por dentro, pero el se resistía hacerlo.
Pero llego la peor noche, la que no podía escapar. Esa sombra era parte de el, siempre lo había estado observando , pero nunca desde tan cerca.
Era el pasajero oscuro. Todos lo llevamos dentro pero rara vez ataca de tal manera. La sombra le envolvió mientras dormía,con sigilo y precisión empezó a ser parte de el. Por un momento pareció verse dibujar una sonrisa siniestra en su rostro, mientras sus entornados ojos parecían vacíos de toda vida. Ahora eran uno solo.
Al despertar, había cambiado. Las formas de ver las cosas, su manera de sentir y de actuar..ahora era parte del pasajero oscuro.
Su luz, la que antes era pura y brillante ahora era un reflejo negro..un candil sin luz, una vela en las ultimas.
Un pasajero oscuro que apago su luz interior, ya nunca seria el mismo.

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Piensa en ti..

El baul es un arcón lleno de consejos y meditación. Este relato ayuda a pesar en lo que queremos ser y podemos conseguir, aunque cuidado con lo que deseas..espero que te guste !

                                   VOLAR EN CIRCULOS


Había nacido libre. Como un pájaro que extiende sus alas y desea ver el mundo, desde arriba, controlando a los diminutos seres que pareciendo hormiguitas se los divisa desde lo alto.


Pero no era un pájaro, si no un ser humano, aunque bien le hubiera gustado ser un ser alado. Cada mañana, al levantarse, veía como un nido de jilgueros convertían en bullicio la mañana, y al alzar el vuelo, el árbol que los arropaba quedaba en silencio. Que bonita imagen la de aquellos pájaros.


Un día, como cualquier otro, al ir a su ventana para ver a sus amigos alados, descubrió que ya no estaban. Ya no volvió a ser igual.


Día tras día, acudía a su ventana, pero nunca encontraba nada, solo silencio. El silencio es bueno pero tanto lo único que le aportaba era el nerviosismo de no ver lo que tanto anhelaba.






Volar…pensó…si fuera un águila podría ser libre, ver mundo y llegar lejos. Pero la realidad es que era una persona, y eso era imposible, al menos para cualquiera.


Después de un día duro de trabajo, llegó a casa y se pegó una ducha, ¨un día mas¨pensó. Cenó algo que ya tenía preparado y se fue a dormir.


Al despertar por la mañana…¡¡Sorpresa!! Estaba en lo alto de una montaña. Podía divisar todo aquello que siempre quiso, riachuelos llenos de vida, preciosos abetos, caminos que se pierden en el horizonte…sin saber como había llegado allí, ahora era diferente.


Extendió un brazo y comprobó que te tenía plumas, se había convertido en un águila. El vértigo lo invadió de lleno y temió por su vida al verse a tanta altura.


Pero algo mas fuerte latía dentro del, algo que le hacía alzar el vuelo por muy alto que fuera el precipicio. La libertad de volar.


Con un fuerte impulso se abalanzó al vacío. Aunque en principio creía que no lo iba a conseguir, sus alas respondieron a la orden de batirlas con fuerza.


La vista era maravillosa, tal y como siempre había imaginado. Desde lo alto el dominaba todo lo que se movía, veía mas allá que cualquier humano. Pero después de volar en círculos durante mucho tiempo, se dio cuenta de que no era todo lo que deseaba, le faltaba algo, alguien con quien compartir sus vivencias, sus ilusiones, su nueva vida…


Porque la vida le había premiado con tal deseo? Nadie lo sabe, pero lo cierto es que ahora era una realidad. Un día cuando volaba en círculos como de costumbre, divisó una mujer llorando, sentada en un banco al lado de un parque.


Se posó a su lado y la miró. Ella, sin apenas inmutarse, dejó de llorar y con tristeza se levantó del banco y se marchó. Porque tanta indiferencia? El era un pájaro, un águila, y ella un ser humano. Pero por alguna razón, el ya no deseaba volar, sentía que su alma hasta ahora libre se había convertido en prisionera de aquellos ojos que sollozaban.


Levantó el vuelo y en un triste destino, cayó alcanzado por un rayo traicionero. Frío y rígido cayó al suelo a los pies de la mujer, que mirando al ser alado, sintió como si parte de ella estuviera con él. Cerró los ojos y lo abrazó.

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