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George Lepp…la naturaleza en su objetivo.

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Adoro la fotografía y en especial aquella que a través de las imagenes te trasladan a un mundo donde piensas que eres parte de la foto, ver los colores y ser parte de ellos.

El fotógrafo George Lepp de origen Norteamericano, posee una precisión y técnica increibles, dignas de un gran artista. Ha pasado por numerosos paises y lugares como Africa, la Antartida…etc. Cualquiera de sus fotografías podrían ser el cielo que tu ves en una noche mágica, o el animal que te gustaría encontrar en una expedición de aventura.

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Lepp es miembro fundador y miembro de la Asociación de Fotógrafos de América Naturaleza Norte y ganador de múltiples premios, incluyendo Fotografía Persona de Media Photo del Año y el prestigioso Premio Progreso, el más alto reconocimiento otorgado por la Sociedad Fotográfica de América. Posee una licenciatura y un Master Honoris Causa por el Instituto Brooks de Fotografía…lo dicho, un crak!.
Aquí os dejo algunos de sus trabajos y un video/entrevista, espero que os gusten tanto como a mi !

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Un Halloween para la eternidad.

Las campanas de la iglesia comenzaron a tañer sin motivo aparente. Cualquier otro día me habría dado igual , pero esa noche era la noche de difuntos. En mi pueblo era algo solemne, velar los muertos, rezar por ellos en silencio y desear que sus almas estuvieran en un mundo mejor. Pero yo era joven. Quizás demasiado para entender aquellos llantos y susurros al lado de una fría lápida de mármol.

Yo añoraba disfrazarme, quería darle un sentido a esa celebración diferente, verme en el espejo de otras culturas que se disfrazan de horrendos monstruos, brujas o zombis , salir a divertirme y jugar con el miedo de una noche diferente.

Aunque la fiesta tradicional americana de Halloween aún no estaba muy de moda en mi casa, yo ya tenía decidido que me iba a disfrazar, acudiría a la única fiesta del pueblo, en una vieja casa de adobe al lado del cementerio, donde decían que se hacían las autopsias en el siglo XVIII, también comentaban los mas viejos del lugar, que en las paredes de dicho lugar enterraban a los que se suicidaban ya que no podían hacerlo en el mismo lugar que el resto de las personas.

El principal dilema era de que me disfrazaría, dudaba entre dos opciones, pero una estaba mas clara. Quería ser diferente, que todos se fijaran en mi demoníaco disfraz, aterrorizar en cuanto me vieran llegar. Había comprado una mascara de látex, muy bien hecha, de un demonio en una tienda que ni yo sabía que existía . Encajaba perfectamente en mi cabeza, de hecho, parecía que era mi propio rostro. Mi corazón latía a toda velocidad por los nervios de que llegara la hora de marcharme a la fiesta. Mi familia se fué a casa de unos tíos para recordar al abuelo fallecido hace años. Yo estaba solo, mi mascara encima de la cama, junto con ropa negra y una capa que me había hecho de una sábana vieja.

Llegó el momento. Me puse las ropas, la capa, y enfunde con fuerza la mascara demoníaca en mi cabeza. Halloween me estaba esperando. Llegar hasta la casa daba miedo. Un sendero donde solo había oscuridad, donde se escuchaban aullidos macabros de fondo y risas de jóvenes con mas alcohol que sangre en sus venas. La mascara me daba calor, pese al intenso frío que hacía. Por un momento noté como si mis propias venas corrieran por la grotesca figura de mi cara.

Al llegar allí había un grupo de amigos. Cuando me vieron, todos guardaron silencio. Sus rostros pálidos como la nieve no podían articular palabra alguna. Yo intente acercarme a alguno de ellos, sonriendo..¨Soy yo ..!!..no me conocéis .¨..pero se quedaban petrificados, temblando de terror. La verdad es que si habían ensayado asustarme..lo estaban consiguiendo  Mi disfraz no era mas que una mascara y unas ropas viejas..pero por alguna razón, el terror había invadido sus almas al verme.

Una chica que estaba disfrazada de la muerte Mexicana levantó su brazo y señaló un espejo. Era obvio que deseaba que me mirara. Me acerqué despacio, cada paso era uno mas a la verdad. Al verme no pude dar crédito. La mascara del diablo se había fundido conmigo, ahora era mi verdadero rostro, cada pliegue, lunar, cabellos, dientes..todo era demoníaco..para siempre..Un Halloween para la eternidad.

 

Reino del Infierno.

Cuando le prometieron que acudir en defensa de los Santos lugares le traerían riquezas y el perdón eterno, amén de un lugar en el cielo, no se lo pensó dos veces.

El era joven e inexperto en muchas lides, pero no en el arte de la guerra, pues su padre al igual que su abuelo, habían sido grandes caballeros que le habían instruido en el noble arte de las armas, llenando su cabeza de aventuras y misterios por descubrir. Desde muy pequeño se quedaba boquiabierto observando a los caballeros partir a la batalla. El sonido del metal chocando contra los arneses de los caballos, el relinchar de los mismos y la mirada altiva y a la vez temerosa de aquellos que no sabían si podrían regresar algún día. Entre juegos y verdades pasó su vida, hasta que un emisario llegó al castillo de su padre con la noticia de que había caido en combate. Hacía meses que no lo veía desde que partió con un grupo de hombres a Tierra Santa. Cuando vió llegar al emisario portador de tan malas nuevas se desplomó en el suelo sin poder levantar cabeza, tocando la tierra con sus dedos como queriendo dibujar el rostro de su difunto padre, muerto en la guerra. Sus ojos llenos de ira, era lo único que se podía ver aún no observandolo.

Estamos ahora en la época de la segunda cruzada. Era el año de nuestro Señor de 1145. El objetivo..Jerusalén. Al igual que la anterior un baño de sangre y gritos por ideologías y religión. El prémio para unos era el perdón para los que se adentraran en tamaña empresa, y para otros riquezas, tierras y nombramientos, en el nombre de Dios.

Cada vez era mas y mas dificil sustentar las grandes pérdidas de hombres en la guerra. Los Turcos, y sus aliados, bién pertrechados para la batalla ponían muy dificil la labor de conquista de los Cristianos Cruzados.Pronto llegaron nuevos reclutamientos, y el joven, ahora señor del castillo, aceptó sin pensarselo acudir a la llamada del Papa Eugenio III. Solo dejó un pequeño destacamento de guardia en la fortaleza, y partió con un séquito de 30 caballeros bien armados.

El viaje fué largo y no exento de peligros y batallas, hasta que llegaron a Damasco. Allí comenzó el principio del fín, donde el cielo se tiñó de rojo y la tierra se fundió con las almas perdidas. Los musulmanes, mejor equipados para el clima y con grandes aliados hicieron perder muchos hombres, irremplazables, a los Cruzados. Estos caballeros cristianos, muchos de diferentes órdenes religiosas eran aguerridos guerreros, muchos de ellos con mucha experiencia y cicatrices de batallas.

De sus 30 hombres, no quedó ninguno. Solo el en medio de un monton de sangre y hierros retorcidos, con la arena teñida de ese color bermejo calentado por el abrasador sol. El sudor le impedía ver claro. Solo podía escuchar el soplido de cientos de caballos y camellos a su alrededor. Sarracenos que lo miraban con indeferencia. Observaban a un joven inexperto pero valiente, que había caido en una emboscada en mitad de la nada. Por un momento, recordó la sonrisa de su padre, como jugaba a la guerra en el pátio de armas con el, verlo llegar en su brioso caballo negro y correr a su encuentro. Ahora, despojo y sombra de lo que un día fué esperaba su premio, su gran regalo, el perdón y el cielo eterno por luchar en tierra de nadie.

Cargado de cadenas, caminando en el pesado desierto arrastrando su debil alma hacia la muerte dejó atrás a los cuerpos de los valientes cuyas almas volaron lejos de aquella locura. Ahora, esperaba su verdadera recompensa, el Reino del Infierno en vida.

La flor marchita

Hola amigos!!..como sabeís entre historias del motor clásico y aventuras os escribo cuentos originales que os hagan soñar..espero que os guste!!..

 

El enterrador llevaba mas de 50 años trabajando en aquel cementerio. De cuerpo delgado y el rostro surcado por arrugas tan profundas como los años de experiencia que tenía abriendo fosas y tirando tierra sobre los fríos féretros del adiós, siempre con su sombrero de paja seca y aquella camisa de cuadros desgastados que desdibujaban aún más su triste figura. Cuando caía la noche se le podía ver frente a una vieja tumba de flores marchitas. Era un montículo de tierra seca y pedregosa que destacaba por ser humilde y diferente al resto de los panteones, coronada por una cruz antigua de piedra, una extraña cruz.

Así pasaban las noches, y el viejo enterrador, sin mas amigos que el silencio y los cuervos seguía frente a ella sin moverse, como esperando una señal. Un ramo de flores estaba encima de la tierra, unas flores secas que posiblemente llevaran mas de varios meses allí. Un crujido de sus debilitados huesos se hizo notar en el silencio de la noche ya que se sentó encima del pequeño montículo y sus rodillas sonaron como hojas secas pisoteadas en otoño.  Empezó a mascullar algo entre dientes, no se le entendía, pero era como si quisiera hablar con aquella extraña cruz. Todos los habitantes de aquel pequeño pueblo donde estaba el cementerio habían conocido esa tumba..todos. Generación tras generación, pero nunca nadie le había prestado tanto interés como el viejo. Muchos decían que allí estaba enterrado un gran señor medieval..otros que algún mendigo..y los mas..indiferentes por lo que pudiera haber debajo.

Aquella noche, mientras estaba sentado frente a ella, escuchó otro sonido. No era ningún sonido de animal, era una persona que le observaba. Una mujer llevaba vários días haciendolo, preguntandose quién era el viejo enterrador, aquel barbudo y quijotesco personaje que no hablaba con nadie y que siempre mascullaba entre dientes. Siempre lo observó desde lejos y solo esa noche se acercó tanto..tanto que fué descubierta.

Un aleteo de una Lechuza hizo gritar a la chica. Cuando se giró hacia la tumba el viejo ya no estaba. Se acercó temerosa hasta la tumba y vió algo increible..aquellas flores marchitas estaban  frescas y con un brill0 especial. Al alzar la vista, tras la cruz, un caballero medieval, por sus ropas, un Templario, cuyo rostro era sospechosamente identico al del viejo enterrador. La observó mientras ella seguía petrificada por la visión en la noche. El caballero sonrió y ella en ese momento se desmayó.

Despertó por un rayo de sol que penetró a través de sus parpados.Espaba tendida encima de la tumba, frente a aquellas flores sin saber como ni porqué. Pensó que quizás fué un sueño..un extraño sueño. Decidió coger una flor y llevarsela consigo. Según se alejaba, la flor se iba marchinado, hasta que al cruzar la puerta del cementerio una sueve y dulce brisa la hizo polvo y desaparecer. Desde lo lejos una figura delgada la observaba, semblante triste, prisionero para siempre.

 

Tic-Tac..Prisas?

Prisas?..no las tengas, pues aunque hay mas de mil dichos que nos recuerdad que no son buenas para nada, la realidad es que supera claramente a la ficción. Muchos de vosotros habreis leido ¨La ley de Murphy¨, y nos habremos reido un buen rato comentando..si!.esto mismo me ha pasado a mi.

Ahora imaginad..vais al banco. Miramos el reloj y comprobamos que andamos muy justos de tiempo, pero no pasa nada, solo hay dos ventanillas y en una de ellas solamente hay una persona, en la otra una fila de cinco. Obviamente, elegimos la opción 1, una sonrisa siniestra se dibuja en nuestro rostro..seremos los primeros en salir del banco. Al rato empiezas a comprobar que la señora que tienes delante , la única que te detiene para ser libre de nuevo, saca una bolsa con monedas pequeñas y se pone a contarlas..despacio..muy despacio. Mientras, la otra fila ya a avanzado y los cinco que antes estaban ahora son otros seis..pero distintos.

Empiezas a sudar. Miras el reloj de nuevo..caguentodoloquesemenea!!..piensas..esta vieja no tiene otra cosa que hacer..ufffff.

Por fín!,..parece que ya a terminado..espera..nooooooo!!..ahora saca una cartilla del banco que dice que no la sabe utilizar. No puede ser..no pu-e-de SER…llevo aquí media vida..! Miro la otra ventanilla y el funcionario del banco me mira de reojo, yo creo que se esta dando cuenta y se parte de la risa por dentro..la madre que lo trajo!!.

Por fín la señora terminó. Me acerco corriendo a la ventanilla y el señor me mira, sonrie y me dice: Un momentito por favor..

No..otra vez no!!..se va!!..y encima me estoy haciendo un pis horrible, tengo la vejiga mas hinchada que un pez globo. Este tio seguro se ha ido a tomar café y yo aqui llevo mas de 50 minutos. Por fín allí aparece..pero no..ahora se para a hablar con la secretaria sexosa del fondo, no tenía otro momento para ponerse a ligar el calvo este!.

Al final vuelve a su puesto. Ya no me acuerdo ni a que iba al Banco, pero un esfuerzo enorme entre contener mi vejiga y saber que tengo que marcharme me recuerda a que iba. Al final salgo de Banco y me dirigo a toda prisa a un bar cercano..entro corriendo y me voy directo al baño..ya sabeís..al fondo a la derecha..y mierda!!..no funciona!..

Definitivamente..hoy no es mi día..;-)

Balas y leyendas..Bonnie and Clyde

Hoy vamos a recordar, buscando en el fondo del Baúl, una historía de las que hicieron leyenda..además de películas. Para ello nos tenemos que trasladar en el tiempo, eran las 9.10 del 23 de mayo de 1934. Unos seis policías estaban emboscados detrás de unos árboles y esperaban ansiosos con las armas listas para disparar.  Habían llegado a un acuerdo y tenían un plan,  si Bonnie Parker y Clyde Barrow no aparecían en veinte minutos más, se irían de esa ruta solitaria, cercana a Gibsland, en el estado de Louisiana, en el sur de Estados Unidos. Hacía dos días que esperaban, tensos: iban a matar a una de las parejas más célebres de la delincuencia estadounidense.El tiempo iba transcurriendo y a las 9.15, el Ford V-8, conducido por Clyde, apareció por la ruta. En cuanto estuvieron a tiro los policías empezaron a disparar a quemarropa, los casquillos saltaban sin parar alfombrando el suelo pedregoso. Cuando los dos cadáveres fueron examinados en Arcadia, 32 kilómetros al este de Gibsland, el informe del forense precisó que cada uno de los cuerpos había recibido más de 50 balazos. El Ford tenía 167 orificios..menudo colador!.

Uno de los policías que participaron en el asesinato, Ted Hinton, escribió un libro -Ambush, The Real Story of Bonnie and Clyde- en el que cuenta que fue él quien abrió la puerta del auto, y vio a la muchacha en medio de la sangre, pero aún olía a perfume y su peinado no se había arruinado. Sobre el piso del Ford estaban la pistola con la que Bonnie había alcanzado a disparar, un mapa de carreteras de Louisiana, y el sándwich a medio comer. En el auto se encontraron, también, muchas municiones, algunos elementos de camping, el saxo de Clyde, y quinientos dólares. Había, también, algunas patentes de autos falsificadas de Texas, Louisiana y Arkansas.Ese 23 de mayo de 1934 terminaba el corto raid delictivo de Bonnie y Clyde. El tenía 25 años; ella aún no había cumplido 24.

Hinton -que conocía a Clyde desde chico- no oculta su fascinación por los dos jóvenes. Fue una de las grandes historias de amor del siglo, dice. Trata, además, de comprenderlos: La historia es imposible de contar sin tener en cuenta cómo era el Sur en los años treinta. Era una época diferente: Bonnie y Clyde no eran las únicas personas que rompían la ley y que deparaban nuestra atención. Fue una época de depresión económica y frustración que incrementó los delitos.Clyde Barrow nació el 24 de marzo de 1909, el cuarto de una familia de ocho hijos, en una granja de las afueras de Teleco, en el sudeste de Dallas. Bonnie Parker nació el primero de octubre de 1910, segunda de tres hijos; su padre era albañil. Familias analfabetas, que vivían a los saltos, y que sufrieron el perjuicio de una intensa depresión económica.En diciembre de 1926, Clyde fue acusado por primera vez de haber robado un auto. Pero recién cuatro años después, en marzo de 1930, fue condenado a cumplir 14 años de prisión, por hurtos menores y robo de autos. Escapó de la cárcel con la ayuda de Bonnie, que logró introducir armas en su celda; pero lo arrestaron poco tiempo después en Ohio.No pasó más de dos años en prisión, siempre visitado por Bonnie. Consiguió la libertad condicional en febrero de 1932.Clyde regresó a su casa en Dallas, y se reunió con Bonnie. Su intención era abandonar la delincuencia, y vivir del trabajo. Bonnie soñaba con ser cantante y poeta. Clyde viajó a Massachusetts para trabajar en la construcción. Pero sólo aguantó unas pocas semanas. Su suerte ya estaba echada. La de los dos, en realidad.El 23 de abril de 1932, Clyde y Raymond Hamilton (un hampón que no gozaba de la simpatía de Bonnie) asaltaron una estación de servicio y mataron a balazos al dueño, J. N. Bucher.En dos años violentos, con robos y asesinatos (mataron a varios policías), Bonnie, Clyde y su banda recorrieron el sur y el medioeste de Estados Unidos.Tal vez el 5 de agosto de 1932 sea una fecha clave en sus destinos: ese día se tirotearon con la policía en Oklahoma. El subcomisario E. C. Moore cayó muerto, y el comisario C. G. Maxwell fue herido de gravedad. Allí comenzó la cacería de la pareja y su banda.

Como podeís comprobar los delitos que cometieron acabaron con ellos, tras de sí una gran leyenda de acción y amor..la de bonnie and clyde.

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