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El mascarón de proa.

Apenas podía abrir los ojos. Quemados por la sal y sol en mitad del mar lo único que le separaba de la muerte era un pequeño trozo de madera vieja. Ya había perdido la noción de cuanto tiempo llevaba a la deriva  puede que mas de 4 o 5 días , demasiados para un cuerpo que ya no podía mantenerse a flote. Por un momento recordó el día que decidió embarcarse en su pequeña embarcación y alejarse de mundo que conocía. En principio iba a ser una aventura larga, recorriendo el mar y aquellos lugares que se cruzaran en su camino, sin un mapa, sin una ruta marcada. Pero el destino fue quien dibujo la linea de donde debía estar, y una tormenta fue el lápiz que lo trazó, hundiéndolo en alta mar en mitad de la nada.

Su piel estaba negra y reseca, curioso entre tanta agua, pero la mar no tiene piedad con quien se aventura a atravesarla  De pronto algo golpeó su pierna. Estaba tan débil que ni le preocupó lo mas mínimo que fuera un tiburón o cualquier depredador marino ya que la verdad es que deseaba morir, esa situación agonizante era peor que la misma muerte.

Al momento notó como su cuerpo era detenido por algo solido. Si..era tierra . Las olas le habían llevad a un pequeño islote donde solo había unas pocas palmeras, arena y soledad. Con mucha dificultad se incorporó arrastrándose sobre la arena. Un cangrejo pasó a su lado y este lo agarró y lo metió en su boca, estaba hambriento, el grujir de su caparazón y el fuerte sabor no le impidieron tragárselo de un par de bocados. Aquel fugaz manjar le supo a gloria bendita , una pequeña mariscada en mitad de la desesperación.

Frotó sus ojos y su vista reconoció el terreno. Era un islote muy pequeño, lo mejor era que las palmeras le darían cobijo, al igual que un pequeño manantial al lado de una de ellas con agua salubre, pero aún así, mas potable que la del mar. Se sentó bajo la palmera y respiró profundamente. Ahora estaba solo, pero solo de verdad, sin radio que le acompañara, ni amigos, ni familia, el buscó la soledad y fue esta la que le encontró a el.

Tomó un poco de agua. Sus labios descarnados y ulcerados apenas podían sentir, pero su garganta seca agradeció el fresco sabor del agua. Algo le llamaba la atención, un pequeño trozo de madera que estaba semienterrado en la otra orilla. Por las formas parecían los de un mascaron de proa antiguo con forma de mujer. Por un momento su imaginación voló fuera de su cuerpo viviendo aventuras de piratas y tesoros escondidos, pero el calor le devolvió a la realidad  Se acercó despacio y se sentó junto a el. Era efectivamente una reliquia que fue a parar allí, quizás de un galeón español naufragado. Evidentemente, ese mascaron tenía un valor incalculable..aunque allí no era mas que un trozo de madera.

Comenzó a desenterrarlo, cosa que no le fue difícil, pues la arena se desprendía con facilidad. Su forma era de una bella mujer, tan definida que parecía real. Por un momento creyó que esta le miraba, aunque seguro fue obra de su imaginación y la insolación del sol.

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Destrozado por el cansancio, se desplomó sobre la arena al lado del mascaron de proa. Un agardable olor le despertó. Junto a el, estaban unos pescados asandose lentamente. Se frotó los ojos para demostrarse que lo que veía no era un espejismo,y no , no lo era. Su enorme apetito no le hizo pensar mas y se avalanzó sobre ellos no dejando ni las raspas. Al lado había un coco partido por la mitad, esperando a ser bebido, cosa que hizo de inmediato.

Aquello era un sueño del que no quería despertar, un sueño terrible por estar solo en aquella isla, pero mágico por aquello que no podía explicar. Miró al mascarón y allí seguía, observándolo imponente. Se sentó junto a ella pues era una mujer de madera y la comenzó a acariciar. Por alguna razón se sentía seguro a su lado, ese trozo de madera era algo mas que una antigüedad sin sentido, era lo único que le hacía compañía.

De nuevo llegó la noche y volvió a dormirse. Un enorme trueno lo despertó ya que una tormenta tropical estaba a punto de desencadenarse. Aquello sería su fin, las olas gigantes lo devorarían para siempre. Se acerco hacia su fiél amiga inerte en aquella tempestuosa noche, al menos moriría abrazado a lo único con forma humana en aquella isla.

Aunque apenas podía ver por el viento y la lluvia, pudo distinguir que el mascaron ya no estaba, solo un pequeño trozo de madera donde estaba apoyada la mujer. Cayó de rodillas al lado del trozo de madera y comenzó a llorar. Seguramente un golpe de mar la arrancó de su lugar y ahora estaría flotando en mitad del mar. Un tacto suave noto detrás de su frío cuello, eran unos labios cálidos que lo besaban. Giró su cuello y vio a una mujer semidesnuda, cuyo rostro era idéntico al del mascaron de proa.

No podía dar crédito. Ahora comprendía el porque de aquellos pescados esperándolo en la mañana, pero a que se debía tal magia?. Una enorme ola golpeó de lleno sobre ellos y los hizo desaparecer. Aquella tormenta duro demasiado, y lo justo para destruir lo único vivo de aquel islote.

Pasaron varios años cuando una expedición submarina encontró un extraño mascarón de proa hundido al lado de una pequeña isla tropical, algo nunca visto, era un hombre y una mujer abrazados fundidos entre si.

El palpitar de la ilusión.

Hola amigos!!..como sabeís siempre me gusta amenizar el Baúl con cuentos especiales, es la forma mas bonita de viajar, leer e imaginar. Espero que os guste!.

Cada vez que pasaba por la calle no podía dejar de mirar aquel escaparate. Pegaba su inocente carita todo lo que podía embadurnando el cristal con su saliva, cubriéndose con las manos para poder ver mejor lo que estaba tras él. Solo tenía 7 años, pero cada vez que iba al colegio era atraído como un enorme imán hacia aquella tienda de antigüedades.Solo podía mirar porque aquel barco de madera, reproducción de uno real del siglo XVII, le transportaba a la época de los bucaneros y piratas.

Cuando marchaba dejaba su inequívoca huella de que había estado allí, y el señor Rogelio siempre tenía que salir con un trapo viejo a limpiar el cristal del escaparate, no sin antes, esbozar una sonrisa mirando como se alejaba el muchacho .Una mañana como cualquier otra de invierno, con sus libros en la cartera de cuero , ya desgastada por el uso, pues perteneció a sus otros 3 hermanos y como era norma en la familia la herencia en ese tipo de cosas era lo habitual.

Caminaba deprisa, pues no solo hacía frío, nevaba con fuerza. Con los ojitos medio cerrados para protegerse de la intensa ventisca, se dirigía como cada día a su sitio favorito..el escaparate de la vieja tienda de antigüedades del señor Rogelio. Según cruzaba la calle su imaginación iba en pos de aquel barco de madera, aquella maqueta antigua de un barco bucanero y el como Capitán dirigiendo a sus hombres a la mas arriesgada aventura. La nieve le llegaba ya a los tobillos. Sus diminutas pisadas eran rápidamente cubiertas por una fina capa de nieve y hielo. Frotó sus ojos. No..no era el intenso frío, ni la nieve, ni la ilusión de verlo..la tienda estaba cerrada. Una enorme verja cubría aquel escaparate y una nota pegada con una cruz definía lo que no quería creer.

Sus ojos se llenaron de lagrimas. Según caían por su mejilla se convertían en pequeños diamantes que congelados hacían brillar su rostro.

Los años pasaron. Aquel jovencito de 7 años creció y como dicen los ancianos..¨se convirtió en un hombre de provecho ¨. Pero en su rostro, siempre había un oculto semblante triste, y nadie sabía el porqué.Ahora vivía en una céntrica calle de Madrid, al lado de una oficina de Correos. Todos le conocían muy bien, en especial Jacinto, el viejo cartero del barrio.

Por su posición empresarial, recibía muchas cartas, por lo que era habitual verles hablando en el rellano de la casa. Jacinto tenia el cabello blanco y unas arrugas en su rostro que le hacían ver experimentado y profundo. Llevaba trabajando tantos años en Correos que ni el mismo recordaba cuanto. Ahora las cosas se habían modernizado mucho, ya no era como antes, en los tiempos donde la bicicleta era su mas fiel aliada. Las nuevas tecnologías, las múltiples opciones que podían ofrecer a sus clientes para enviar o recibir cartas y paquetes eran tan variadas y seguras que hacían de su trabajo un remanso de seguridad y gratitud.

Ese día lo encontró sentado en la escalera, al lado de los buzones. Miraba el trozo de un periódico donde en él, había la imagen de un barco pirata. Su rostro se iluminó por un momento, y Jacinto creyó ver en él a aquel jovencito de 7 años. Dejó las cartas en los buzones y sonriendo sin decir palabra, Jacinto salió por la puerta, dejándolo allí sentado , ensimismado viendo aquel barco dibujado en el papel. Al girar la hoja vio un pequeño anuncio. Era de una tienda de antigüedades de una ciudad bastante lejana. En ella se ofertaba un barco idéntico al del escaparate que tanto soñó.

Su corazón empezó a palpitar tan fuerte que parecían cañonazos de aquella fragata de guerra.

Al leer las condiciones y precio..leyó lo mas importante, ..ENVÍO POR PAQUETERIA URGENTE.

Ahora empezó a temblar..si lo pedía hoy mismo mañana estaría en sus manos. No tendría que volver a recordar y añorar el pasado, solo tendría que disfrutar gracias a que ese paquete estaría en su poder al día siguiente.

Esa noche no pudo dormir. Se levantó mas de 15 veces. Los nervios eran mas poderosos que el cansancio, y estaba claro, que aunque no durmiera esa noche, la ilusión por recibir su paquete era aliciente suficiente como para sentirse despierto el resto de su vida.

Ya iba por el tercer café cuando el timbre de su casa sonó. Era Jacinto, el cartero que tantas cartas le había llevado. En su mano, un paquete.Las manos le temblaban y una lagrima se escapó corriendo por su mejilla. Firmó la recogida y abrazó a Jacinto. El cartero no sabía el porqué, pero se sintió bien..porque aunque la felicidad no tiene sonido, se podía escuchar la felicidad inmensa de aquel hombre culto y sencillo que le había hecho volver a nacer con la ilusión de un niño.

 

Submarino U-Boot VII-C..cazador implacable.

Siempre me han impactado las películas de submarinos. Ese ambiente tenso y lleno de nerviosismo por el silencio bajo el mar, encerrados en un submarino esperando el momento de atacar sin ser descubiertos, o por el contrario,esperar el impacto terrible de un torpedo o una carga de profundidad. Seguro que mas de uno de vosotros ha sentido en su piél a través de su imaginación por medio de la pantalla o un libro ese tipo de sensaciones. Obviamente, están basadas en la realidad, y este post es un homenaje a esos marinos, y en especial al U-Boot.

Uno de los submarinos mas activos y famosos fué el U-Boot tipo VII-C alemán , uno de los más conocidos de la 2ª Guerra Mundial de la Kriegsmarine. Se construyeron muchas unidades que eran mejoradas constantemente (la versión tipo VII-C fue una de las últimas), solamente de esta versión se llegaron a fabricar nada menos que 568 unidades. Este submarino estaba equipado con cuatro torpedos de proa y uno de popa, que lo convertían en un arma realmente temible, con un poder de destrucción desproporcionado para el tamaño de la nave.

La tarea que se asignaba a estos submarinos era la lucha contra las líneas de suministro aliadas, intentando impedir que el enemigo se aprovisionase de todo aquello que necesitaba para resistir: carbón, acero, combustible, alimentos, etc…, el objetivo no eran los barcos de guerra de la Royal Navy, eran los buques de transporte. En determinados momentos de la guerra, Inglaterra se encontraba casi “estrangulada” por esta táctica. Winston Churchill llegó a decir que estos submarinos eran “lo que más le había preocupado durante la contienda”, los 2.848 barcos hundidos (14 millones de toneladas) pueden dar fe de ello. Los “Lobos Grises”, apelativo con el que se conocía a los tripulantes de submarinos alemanes, “cazaban” en grupo, extendían líneas a través del océano para interceptar buques de suministro. Esta táctica, “manada de lobos”, se orquestaba desde el cuartel general del arma submarina, ideada por su comandante en jefe, el almirante Karl Dönitz. En un principio, los buques aliados viajaban prácticamente en solitario, siendo altamente vulnerables ante ataques submarinos, por ello empezaron a organizarse en convoyes escoltados por barcos de guerra, generalmente destructores. Cuando uno de estos convoyes, compuestos por decenas de barcos, era detectado por alguno de los submarinos de la “manada”, avisaba rápidamente a todos los que estuvieran en las inmediaciones, ya que la “manada” se encontraban en comunicación contínua por radio. Una vez reunidos, los atacantes disponibles rodeaban al convoy y esperaban generalmente a la noche, lanzando sus letales torpedos. En estas batallas los convoyes sufrían enormes pérdidas pero una vez lanzados los torpedos, los submarinos se delataban y también recibían los ataques de los escoltas. Al conjunto de estos numerosos encuentros se le denomina históricamente como “La Batalla del Atlántico”, que prácticamente finalizó el último día de la guerra. En el comienzo de la contienda, los submarinistas alemanes se acostumbraron al éxito, a esta época se la conocía entre los tripulantes de U-boot como “los tiempos felices”, pocas bajas y muchos barcos enemigos hundidos, debido, entre otras cosas, a la inexperiencia entre los marinos aliados en la guerra antisubmarina. Estos “tiempos felices” para la Kriegsmarine no durarían toda la guerra, en el año 1943 se produjo un cambio en el escenario atlántico, los aliados aprendieron a defenderse y sobre todo a atacar, el resultado de estos cambios fue devastador para los submarinos alemanes: los cazadores se convirtieron en presas.

Unos nuevos equipos desarrollados por los aliados rastreaban a los sumergibles y éstos se convertían en ataudes de hierro para incontables tripulantes alemanes..imaginad el escenario, tremendo verdad?. Aún así, la industria alemana siguió fabricanto submarinos ininterrumpidamente hasta el mismo día de su colapso y sus tripulantes siguieron atacando de forma casi suicida. Se dice que el arma submarina era prácticamente la única que estaba totalmente operativa al final de la 2ª GM. en el bando alemán.

Al final muchos quedaron en el fondo del mar, otros se rindieron y pasaron a manos aliadas..y cuentan las leyendas que algunos se escondieron en bases secretas donde aun permanecen ocultos..la verdad..quien la sabe?..

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