El beso del adiós.

Sentada en la parte de atrás de aquel automóvil militar intentaba acomodarse como podía en mitad de aquella carretera bacheada por las bombas. Toda la población había sido evacuada porque los aviones aliados no dejaban de bombardear una y otra vez. Lo único que allí quedaba era una pequeña dotación antiaérea con cañones Flak 88 y un pequeño destacamentoSigue leyendo “El beso del adiós.”