El abrazo final.

Sus ojos estaban enrojecidos de tanto llorar.Sus suspiros se mezclaban con las lágrimas que resbalaban por su mejilla mientras acariciaba la fría lápida con sus uñas arañando despacio el duro y pesado mármol. Llovía a cántaros,sin parar, dejando que su maquillaje hiciera dibujos en su bonito y triste rostro. Nadie estaba en el cementerio en ese momento, algoSigue leyendo “El abrazo final.”

Un Halloween para la eternidad.

Las campanas de la iglesia comenzaron a tañer sin motivo aparente. Cualquier otro día me habría dado igual , pero esa noche era la noche de difuntos. En mi pueblo era algo solemne, velar los muertos, rezar por ellos en silencio y desear que sus almas estuvieran en un mundo mejor. Pero yo era joven. Quizás demasiadoSigue leyendo “Un Halloween para la eternidad.”

La barrera de tu vida.

La luna estaba en su pleno esplendor, como la noche, silenciosa y con una suave brisa que apetecía pasear por el viejo sendero del pinar. Todos conocían aquel camino descuidado en mitad de un bosque lleno de pinos y robles, en cuya orilla el tomillo,el Romero,y la lavanda hacían del paseo una amalgama de oloresSigue leyendo “La barrera de tu vida.”

El reflejo de ti mismo.

¨Si eres una buena persona..la gente se aprovecha de ti¨..dijo el anciano mientras volvía a hechar al caña al rio. Sentado en la vieja pasarela de madera, rodeado de bosque y arbustos frondosos cuyo color predominante era el verte intenso , el viejo formaba parte de aquel relajante paisaje. Junto a el, una joven deSigue leyendo “El reflejo de ti mismo.”

Mirando al mar.

Observaba aquel corcho sobre el agua impasible, como si en el estuviera toda su vida. Llevaba ya varias horas pescando, y lo único que había en su cesta era una gran madeja de hilos de sedal, unos anzuelos y una lata con unas Gusarapas. El pequeño remanso de agua que le rodeaba era una pequeñaSigue leyendo “Mirando al mar.”

La selva de la desesperación.

Llevaba horas en aquel pantano. Tenía un tremendo dolor de cabeza y el cuerpo dolorido. Segúramente habían pasado várias horas desde que su canóa volcó al chocar contra aquel tronco en los rápidos de uno de los ríos tropicales mas salvajes. Intentó palpar a su alrededor mientras su mirada estaba aún enturbiada por su malSigue leyendo “La selva de la desesperación.”

La sonrisa.

Allí estaba, al otro lado de aquella sala fría y llena de gente. Llevaba esperando mas de 4 horas el trén que según le habían dicho nunca se atrasaba, pero por lo visto, eso se lo decían a todos. Enfundado en su viejo abrigo negro, y con su sombrero de ala ancha, daba una sensación deSigue leyendo “La sonrisa.”