Un Halloween para la eternidad.

Las campanas de la iglesia comenzaron a tañer sin motivo aparente. Cualquier otro día me habría dado igual , pero esa noche era la noche de difuntos. En mi pueblo era algo solemne, velar los muertos, rezar por ellos en silencio y desear que sus almas estuvieran en un mundo mejor. Pero yo era joven. Quizás demasiadoSigue leyendo “Un Halloween para la eternidad.”