No cierres los ojos.

Tenía los pies helados e hinchados de tanto caminar por la nieve. Sus desgastadas botas de poco le servían , ya no eran mas que un trozo de cuero seco y unas tachuelas reventadas. Frotaba sus manos con fuerza para intentar entrar en calor intentando atravesar sus manoplas de tanta fricción, pero el frío era intenso, ySigue leyendo “No cierres los ojos.”