EL ASCENSOR.

Vaya..llevo esperando mas de 15 minutos y el ascensor no baja, decía mientras tocaba con insistencia el botón de llamada. Estaba solo, sin nadie que pudiera dar un poco de conversación, aunque en esa situación era mejor que nadie se le acercara. Alguien debía estar cargando el ascensor de bolsas, o dejó la puerta abiertaSigue leyendo “EL ASCENSOR.”

Un Halloween para la eternidad.

Las campanas de la iglesia comenzaron a tañer sin motivo aparente. Cualquier otro día me habría dado igual , pero esa noche era la noche de difuntos. En mi pueblo era algo solemne, velar los muertos, rezar por ellos en silencio y desear que sus almas estuvieran en un mundo mejor. Pero yo era joven. Quizás demasiadoSigue leyendo “Un Halloween para la eternidad.”